A lo largo del año, el marido de Pepita se encarga de montar
un mercado Punk Rock para recaudar fondos, cuya finalidad es construir hogares
para gente sin techo.
Nos habían hablado muy bien de este mercado, pero nunca nos
habíamos imaginado algo tan punki y alternativo. En que supimos sobre el
mercado sabíamos que queríamos estar allí ya fuese comprando, ayudando o
vendiendo, que fue lo que finalmente hicimos.
Nos ofrecieron una mesa para poder vender a cambio de que si
podíamos colaborásemos como voluntarias. Nuestra especialidad fueron las
tortillas de patata y el queso manchego.
Vayamos por partes.
El viernes tras la escuela y los tutoring (clases particulares, que aquí son muy chic), nos pusimos a hacer ni más ni menos que la cantidad de 20 tortillas de patata. El trabajo lo realizamos en cadena: pelar patatas, limpiar, cortar, freír, batir huevo, reposar, montar, meter a la cazuela…
El viernes tras la escuela y los tutoring (clases particulares, que aquí son muy chic), nos pusimos a hacer ni más ni menos que la cantidad de 20 tortillas de patata. El trabajo lo realizamos en cadena: pelar patatas, limpiar, cortar, freír, batir huevo, reposar, montar, meter a la cazuela…
Una vez la cadena de la tortilla estuvo en marcha comenzamos
con la de cortar queso manchego. Mamá corté dos cuñas enteras de queso yo
solita, con lo que me gusta! La primera cuña fue un poco improvisada porque no
encontrábamos la forma en la que te salía un triángulo cuando cortabas, así que
corté cuadrados.
Mientras cortaba el host hermano de Andrea no paraba de
meter la mano al queso y comérselo, pero qué se le va a hacer en contra de un
producto español. Para la segunda cuña ya vimos el triángulo y cortamos como
dios manda, o bien vaya que es lo mismo.
Para acompañar la preparación lo acompañamos con una botella
de vino blanco, que mientras cenábamos nos puso del revés (realmente yo creo
que el cansancio acumulado también tenía mucho que ver).
Una vez todo preparado,
al final hicimos 15 alargando las patatas y sobrándonos más de 24
huevos, nos quedaban por hacer las manualidades. Estas las realizamos el sábado
por la mañana antes de partir a nuestro emocionante encuentro.
Y llegó el sábado. Por la noche los nervios no me quitaron
el sueño, ducha, desayuno y a casa de la Andre a terminar con las manualidades.
Una vez listas nos esperaban 11 horas de venta, las cuales
fueron divertidas en muchos momentos y pesadas al final cuando la gente ya no
tenía hambre ni dinero para comprarnos. Aun así conseguimos vender casi todo,
menos la sangría (no entiendo por qué aun, pero bueno ya tenemos alcohol hasta
marzo o mayo).
Marketing de ventas: muchas fueron las frases que nos
ayudaron a vender, tales como “la receta de nuestras madres” “son tapas
vegetarianas” (esta es de la que más tirón tuvo) o “delicioso, somos españolas
y son tapas de España”, entre otras…
Allí conocimos a mucha gente peculiar a la vez que maja,
salimos con muy buenas vibraciones y hasta me llevé un número de teléfono
(tranquilos era gay, de hecho, me dijo que era lo más dulce que había visto,
poco me conoce este).
A nuestro lado teníamos a Pepita mayor vendiendo retratos a
5 dolares, la niña es realmente buena y muchos vinieron a que les hiciese los
retratos, pero claro, ella estaba por allí danzando y viendo el teatro de
títeres que había.
¿Qué podíamos encontrar allí? Desde ropa de lo más vintage a
todo tipo de ilustraciones, mapas antiguos, vinilos antiguos, consoladores,
lámparas que era muñecos y la bombilla era la cabeza, un topo disecado, miles y
millones de chapas, música en directo, dj pinchando a todas horas…
Sin duda que si se hace otro antes de irnos, nosotras allí
estaremos con nuestra mesa de “Tapas to the spanish!”.







No hay comentarios:
Publicar un comentario