Conocer a gente nueva no es algo
que me resulte difícil, pero hacer amigos que hablen solo inglés en Seattle es
realmente complicado si no sabes por dónde empezar.
Así que una forma que nos
recomendaron fue descargarnos aplicaciones de buscadores de pareja, para poder
ponernos en contacto con gente que también busca personas con quien
relacionarse, algunos amistosamente, otros de otras formas…
Nuestra aplicación elegida fue
Tinder, era viernes a la noche y estábamos en casa de Natalia comenzando la
preparty antes de salir a bailar un rato. Allí empezamos a descartar y
contactar con chicos, mi preferencia: que hiciesen hiking, la de Andrea: que
fuesen de la Army o trabajasen en Amazon (luego resultó que el 80% trabaja en
Amazon).
Mientras bebíamos íbamos quedando
con ellos en el bar al que íbamos a ir a bailar, a una mala siempre te puedes
ir. A algunos los vacilábamos hablándoles a la vez y diciéndoles lo mismo,
otros nos vacilaban a nosotras hablando sobre sus cagadas.
En el Sarajevo, bar decidido para
aquella noche, nos encontramos con un
total de 4 chicos y 3 chicas (Natalia no salió pero si Fabi (amiga del curso de
inglés)). De los 4 dos se fueron y dos se quedaron. La verdad que parecían
majos, y nada, echamos la noche con ellos hasta que nos fuimos a casa.
El bar que decir, conocimos a los
dj y nos dejaban elegir toda la música o casi toda la música. Así que fue
fiesta española, gracias dj Carlos te queremos!
A lo largo de la semana seguimos
conociendo a gente de Tinder y el pasado viernes salimos con varios de ellos.
He de aclarar, que cuando los conocemos saben que solo buscamos mejorar nuestro
inglés y hacer amigos, que aquí algunos se hacen alguna pajilla mental y se
enamoran sin conocerte… El amor americano aquí es igual de cursi que en las
películas, y las citas igual, al menos son originales.
El finde siguiente, es decir el
viernes pasado, quedamos varios (ya tenemos hasta grupo de whatsapp “la pandi”)
chicos y chicas para salir de fiesta,
fuimos a nuestro querido The Unicorn y acabamos en el Neigbours (bar gay,
con gogos hombres), los chicos no sabían dónde les estábamos llevando así que
al principio la cosa fue normal, bailábamos (la música es muy tecno, pero
canciones conocidas) y compartimos. Luego la cosa se puso picante cuando vieron
salir a los gogos masculinos a bailar, la cara de ellos no daba crédito. Al
final pronto acabamos la noche.
Estos fines de semana no ha sido solo de salir como todos, también fuimos a comer tapas chinas “Dim Sum” en la típica mesa que tiene otra en el centro que da vueltas. Allí fuimos con mi profe Pepita, su adorable familia y algunos amigos suyos. Tras ellos un bubble tea con bolitas de tapioca.
Estos fines de semana no ha sido solo de salir como todos, también fuimos a comer tapas chinas “Dim Sum” en la típica mesa que tiene otra en el centro que da vueltas. Allí fuimos con mi profe Pepita, su adorable familia y algunos amigos suyos. Tras ellos un bubble tea con bolitas de tapioca.
Y qué decir del Caray Chicken que
me preparó uno de nuestros nuevos amigos, esto último es comida hindú.






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