domingo, 22 de octubre de 2017

Nuestro dia a dia

Aunque casi siempre escriba sobre el fin de semana, durante las semanas, en nuestro día a día, surgen de las mejores anécdotas, la mayoría de veces protagonizadas por Andrea y servidora.
EEUU está lleno de peniques tirados, así que un buen día decidí (de camino al gimnasio, al cual ni entramos) recolectar todos aquellos peniques que encontrase durante un año, para hacerme un poco más rica.
Mi colección desde hace una semana.
Nada más decidir esto, como por arte de magia un penique se cruzó en mi camino. Yo decidida a por él me llevé una gran sorpresa. El penique estaba pegado al suelo con un potente chicle. En esto Andrea no paraba de reír.
Todos sabéis las consecuencias de trabajar en una escuela, como los peligros con mini animalitos llamados PIOJOS, pues nada, no llevamos ni dos meses en la escuela y ya nos hemos tenido que despiojar. Pero no os preocupéis, tenemos champú para perros antiparásitos, a ver quién es el guapo que se nos acerca ahora.
Piojo, piojo, piojo
“El gimnasio”  ese dilema entre el precio y el bienestar consigo mismo. El más barato 56 dólares al mes, pero muchos tienen días o semanas o alguna clase gratis. Así que nuestra decisión es, probar todos los días y clases gratis de todos los gimnasios, hasta que nos reconozcan como las gorronas.
El primer gimnasio fue el SBP, un Boulder gigante, nunca habíamos visto nada igual. Allí pasamos una media hora como chiquillas en una especie de castillo con presas por las paredes  toboganes, escondrijos… (Suerte con las agujetas del día siguiente) además hicimos una clase de fitness en la cual no entendimos nada. Todo nos resultaba muy fácil, mientras el resto sufría con los ejercicios. Además señores, estamos en EEUU tener una pierna enyesada aquí no es motivo para dejar de ir al gimnasio.
Una pequeña parte del boulder
Pero no todo va a ser deporte, también estamos comenzando a diseñar disfraces de Halloween, y que mejor para la creatividad que alimentarla bien y no dejarla secar, a espera, que después de dos meses usando la fotocopia del pasaporte hoy, para comprar una botella de vino no nos vale. Así que seguimos con las cervezas que Andrea tiene debajo de su cama (en mi casa no se puede guardar, just in case). SOLO QUEDAN 2.
Cena en horario español.
  Siempre vamos al mismo sitio a comprar cervezas, y nunca nos han dado problema para poder comprarlas con nuestras fotocopias del pasaporte. El otro día para nuestra copiosa cena, ya nos dijeron que eso no valía. Así que medio enfadadas entramos a una tienda china que hay cerca de mi casa, que siempre hemos visto, pero a la que nunca hemos entrado. Total que llevamos dos meses comprando cosas que en la nueva tienda están tirados por precios estratosféricos. Encima tienen galletas María. Y peces en peceras para quien sepa cocinarlos, los del otro día eran el “pez piedra” y el “pez cabezón”.
If you want it... Take it

Otra de las curiosidades de nuestro barrio, y en general de Seattle, es que es una ciudad que incita a correr. Sé que estaréis pensando, ¿Qué dice?, pues que los semáforos no hay quien los entienda! De pronto el semáforo habla, luego te pone una mano en rojo que es para que no pases, pero si parpadea puedes pasar aunque el muñequito blanco no aparezca. Qué nos pasa?  que siempre nos damos cuenta tarde y nos toca correr. Cuando no, se nos olvida darle al botón, porque en algunos hay que darle a un botón. Pero no está en todos, y claro… parecemos lerdas buscándolos en todo porque algunos están escondidos.
Ni la lluvia nos detiene
Y bueno hasta aquí varias de nuestras anécdotas diarias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario