viernes, 10 de noviembre de 2017

Halloween

Una de las más esperadas citas viviendo en EEUU es ni más ni menos que la noche de Halloween.

Durante mucho tiempo se prepara esta noche, y hay como dos puntos clave antes de la gran celebración.
Lo primero es ir a recoger calabazas, lo cual nosotras no hicimos porque no tuvimos oportunidad. Los americanos van a granjas con campos llenos de calabaza y escogen las suyas. Además de calabazas en muchas de estas granjas hay laberintos con maizales y animales.

La segunda parte es decorar la calabaza, limpiarla, recortarla y ponerle una vela dentro. Y eso sí que lo hicimos Andrea y yo, junto con nuestras host familias. Nos pusimos perdidas y hartas de limpiar y separar la pepita de la carne para luego hornearla y tener PIPA DE CALABAZAA!!

Tras una tarde entretenida tocaba la noche, aunque la noche sea el 31 de octubre, los jóvenes se disfrazan el fin de semana anterior  y se van de fiesta, sin que nadie les reconozca.

Y cómo no, nosotras también fuimos a una. Cristina de Bellevue nos invitó a la house party de un amigo de su amigo.
Ante de la fiesta el making of, dejaba grandes estragos y una gran cenota con vinos varios disfraces, unos buenos huevos rotos al spanish style (porque como en casa no se come en ningún lao).
Al rato nos juntamos con Ilyas, y en menos que canta un gallo nos plantamos en la casa del amigo del amigo con toda la tropa de Bellevue y de Wallingford (para los que no lo sabéis son barrios de Seattle, de lo más chic).

De la noche qué decir, se nos dio muy bien, dj María se puso en cabina expulsando a todos los móviles que intentaban interceptar nuestras latín canciones, esto nos costó un par de broncas en inglés que supimos reconducir diciendo que no sabía español (la intención de Mique, el andalus, era buena traduciéndome, pero es mejor hacerse la “española”).

Este mismo método lo utilizamos para ir al baño de los chicos ya que el de las chicas quedaba muy a desmano. Baño en el que suerte que no había luz, porque no quisiera saber que había ahí.
La casa era grandotilla y en una putivuelta de reconocimiento vimos un cuarto cerrado, a lo que Elda de Bellevue nos contó que le encantaría pillar a algunos chuscando en un cuarto. La oportunidad estaba allí, así que abrió la puerta y…. nos fuimos corriendo por si acaso.

Como no, no podía faltar una mesa de beer pon en la casa americana, era tal y como salen en las películas. Y como no, tuvimos que jugar, dos teams el andalus y yo y Andrea e Ilyas. Supongo que como muchos me conocéis sabéis que gané (y también que con trampas claro), lo importante es que la última bola la encesté con el vaso en movimiento. Y también es importante lo bien que lo pasamos, tenía a la pareja más cool, con la que rebuscábamos por los sofás y el suelo las pelotas que Andrea tiraba con toda su fuerza cántabra. En una de esas búsquedas nos sacaron un condón y dijeron, ¿Es esto lo que buscáis?

Ah y me olvidaba, pobrecico el andalus, que le engañe y le hice llevarse un billete de 100 falso, porque “era de verdad, y no podía dejarlo allí”.
Por lo que veis, la noche se nos dio bastante bien. Al igual que la noche de verdad de Halloween. Para ella Andrea y yo fuimos a Wallingford a ver el Halloween de allí con barril d cerveza, chucherías y cine al aire libre.

Tras ponernos hasta arriba de dulce y albóndigas, nos fuimos al Karaoke a partir la pana! Y la partimos del todo, dejamos al bar boquiabierto con nuestra infalible Macarena, (no bailó ni cantó nadie, solo un hombrecillo que era el alma de la fiesta).
También allí hicimos (Fabi), unos amigos americanos con los que aprendimos y enseñamos nuevos juegos de beber, el de ellos era elegir un vaso de chupito en el que o había agua o vodca o delicias.
Así ya en resumen, Halloween da más miedo por el alcohol que se destila que por la oscuridad de las casas.


Esperemos volver a repetirlo otro año, esta tradición de beer pon y karaoke ya no se pierde.

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