miércoles, 1 de noviembre de 2017

Snow Lake

Tras una noche de sábado movidita por la fiesta de Halloween, a la mañana siguiente al sonar el despertador, tanto Andrea como yo, comenzábamos a arrepentirnos de haber quedado para hacer hike.


A una hora de distancia comenzaba nuestra ruta, en la estación de esquí Alpental. Los colores del otoño decoraban los árboles y los paisajes del este de Seattle.


Al llegar enseguida pusimos marcha en un camino sin pendiente y agradable entre el bosque. La ruta tiene un total de 7,2 millas (12km)  y no sé cuántos pies, pero vaya que parecía moco de pavo hasta que apareció la gran pared.


Entre mi cuerpo torero, y el sol encima los mareos empezaban a asomarse, pero enseguida en media hora ya llegábamos a la sombra y allí mi vida volvía a cobrar sentido.


El problema 2 empezaba, y es que al dar la sombra la nieve seguía incrustada y congelada en el suelo. No llegamos a caernos, pero  los resbalones garantizaban que éramos españolas, por los chillidos y las risas. Y es que cuando salimos de nuestra casa somos muy escandalosos.


En dos horas llegábamos al lago, fotos, picoteo y pronto vuelta que oíamos a la cama llamarnos desde lejos.


La vuelta más tranquila y sin gente la hicimos en 1:15. De vuelta un animal nos llamaba así que como no lo veíamos empezamos a imitar el sonido. Nuestro pobre amigo estaba alucinando con nosotras, yo creo que no va a querer repetir experiencia.


Al tocar coche, la tortilla salió y en menos que cantaba un gallo nos la habíamos comido y nos disponíamos  ir a casa. Ducha, siesta, cena y hasta mañana!.


http://www.wta.org/go-hiking/hikes/snow-lake-1




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