martes, 12 de septiembre de 2017

Catando la fiesta americana

Ya nos habían avisado que  en Seattle a las 2 cierran los bares, por lo que hay que salir pronto. Es viernes y vamos al concierto que hay al lado de nuestra casa. Natalia llega tarde así que Andrea y yo decidimos adelantarnos. Y menos mal!. No es un concierto sino una exposición de arte grafitero, vemos los cuadros, flipamos con ellos, Natalia llega y nos vamos a por el tren para salir por Capitol Hill.
Había que tomarlas

En el tren nos damos cuenta que los chicos Vashon (equipo Orca) han rentado una casa (cuarto con ducha y sofá) a una hora a pie o en tren o lo que es lo mismo 15 minutos en coche (las distancias no tienen sentido). Descartamos la opción de ir a beber a su casa y escondemos las cervezas (las habíamos comprado porque pensábamos que estaba más cerca) y directamente vamos a un bar.
Disfrutando la primera noche

Sorpresa! Nos metimos en un bar de citas en el cual brillamos al ser las tres únicas blancas. Sin importarnos cogimos unas cervezas y nos sentamos a ver qué pasaba.
El ambiente
Enseguida llegó el equipo Orca y fuimos al Unicorn, un bar ambientado en el circo, cuya pista de baile es una sala recreativa llena de pinball y photomatones, allí hicimos un amigo Coreano, no entendimos muy bien que quería de nosotras pero parecía majo.
Finalmente acabamos la noche en otro bar Grimms. La  música es muy distinta a España, música muy nigga, para un rato está bien pero para toda la larga (ironía) noche igual pesado.
Union de equipos
Andrea, Natalia y yo decidimos volver a casa en tren antes que en Uber. Buscamos las cervezas pero al parecer alegramos la noche a alguien (espero que por lo menos lo hiciese a nuestra salud). Llegamos a la estación y oh oh cerrada, intentamos pedir ayuda y quejarnos y no sirvió para nada, así pues tras mucho rato conseguimos hacer funcionar la app Uber y nos fuimos a casa. Primera noche superada.
Vamos a por la segunda a ver si encontramos nuestro bar. Nos han dicho que hay uno que se llama Trinity con happy hour con copas por 1 dólar (matarratas del bueno) durante una hora, la idea era aprovechar, pero yo me retiro con 2, Natalia con 1 y Andrea se lleva la victoria con 4.
Cuatro para tres
 Allí conocimos a unos trabajadores de una empresa que hacían fiesta privada en una sala del bar y nos invitaron, muy simpáticos, a la gente le encanta cuando le dices “soy de España” la respuesta os la podéis imaginar “oh España, de Barcelona?” a primer no contestan “Ah, Madrid?” y cuando dices tu ciudad te miran raro y cambian de tema.
Pulseritas de color, para no perdernos

Nos recomendaron ir al Box House, donde la música era como en España, pero a lo que fuimos olé todo chicos guapos y alguno sin camiseta. Algo muy raro estaba pasando, y sí, estábamos en la parte gay. Dimos la vuelta y fuimos a la normal, tras dos tocadas en el culo y cuatro refrotes decidimos irnos (no duramos ni 20 min), no había quien respirase ese ambiente.
Vuelta a cambiar de lugar, preguntamos por otro de los sitios que nos habían recomendado, pero más que ayudarnos querían otra cosa así que vamos al Trinity a la fiesta a los que nos habían invitado.
Cuando entramos a tomar los cockteles parecía un antrillo pequeño, pero resulto tener 3 o más salas de baile y zona VIP, en la que para entrar solo hay que sonreírle al portero.

Toma sonrisa VIP
Vimos el panorama desde arriba y lo mejor que podíamos hacer era ir a comer algo, coger un Uber e ir a casa y buscar mejor para el siguiente fin de semana.
Equipo Chicas

Equipo Orca, antes de abandonarnos



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