lunes, 4 de septiembre de 2017

Comienza la aventura

Mi nombre es María, soy maestra de educación infantil y ahora mismo  estoy en Seattle (EE.UU.), más concretamente en Beacon Hill, con un programa llamado AMITY. Este programa es un intercambio cultural que se lleva a cabo en distintas escuelas de EEUU, estas escogen a candidatos y tras una entrevista te invitan a ir a su escuela, donde trabajas en las aulas durante un año escolar.
Llegué el pasado 23 de agosto al aeropuerto de Tacoma Seattle, junto con dos compañeros, ahora amigos (Victoria y Javier) que están en Vashon Island, como ellos dicen “marginados” aunque se les ve muy contentos. El vuelo fue mejor de lo esperado TENIAMOS BARRA LIBRE, así que intentamos probar varias bebidas sin éxito alguno; a esto le añadíamos que vimos muuuuchas películas ya que no podíamos jugar, porque ninguno de los 3 españoles se acordó de coger cartas.
                                                                                                          Al rico vino
Sin darnos cuenta habíamos pasado la aduana y nos habían quitado las maletas para pasarlas por el scanner, un buen susto porque no entendíamos que luego nos las devolvían. Al llegar arriba las familias de Victoria y Javi esperaban, pero ¿Dónde estaba mi directora?, buscamos por  el aeropuerto y allí estaba, Kati la directora de la escuela, Natalia, mi compañera Colombiana con la que voy a compartir casa y nuestras primeras vacaciones, y Juan Carlos.
De ahí fuimos a la casa a conocer a mi familia. El primer día la vergüenza se apodera de ti ya que no entiendes lo que te están diciendo y no sabes ni cómo comunicarte, pero bueno la prueba fue superada. El fin de semana se fueron de vacaciones así que la relación al comienzo fue un tanto rara/difícil… en casa desconocida y con total libertad para hacer lo que quisiéramos Natalia y yo, ya que ella hasta el 4 de Septiembre iba a estar con nosotros.
Primer día en Seattle y Natalia y yo corremos para ver la ciudad, paseo por Pike Place Market, centro de la ciudad y cómo no perdernos. Todo sea por enseñarles a los chicos Vashon la maravillosa ciudad en la que vivimos.
                                                                                             Downtown,  Seattle
Segundo día, llegan nuestros compañeros y quedamos en el parque donde se encuentra el Space Needle, nos hacemos las fotos de rigor, ponte así, ahora asá, espera que aquí salgo mal, repítela… pensamos en subir, pero decidimos esperar a las chicas que faltaban de llegar a la ciudad.
Ponemos rumbo al Waterfront y al Pike Place Market, de camino hablamos sobre lo que ver y sobre la legalidad de la marihuana en Seattle, así que decidimos ir a un Grow shop para verlos. Al llegar oh oh You need the original Passport, solo dos de 5 lo llevan, así que en que salen ponemos rumbo al market pero antes nos topamos con una ARMERIA! Así que por qué no verla. Al entrar solo vimos ropa, cosas de camping y cosas del ejército.
Tras ello llegamos al market y paseamos un poco por fuera ya que estaba lleno de gente, eran las 12:00 pasadas y teníamos hambre. Buscando un sitio donde comer acabamos en un garito de burritos algo cutre, pero con una atención excelente de un mexicano muy simpático. El burrito fuimos a comérnoslo al Waterfront (paseo marítimo) donde hay mesas y sillas para que la gente pueda sentarse.  Intentando comernos los burritos de arroz carne sin picantes ni frijoles, se nos acercó un muchacho que tenía hambre así que le dijimos dónde podía encontrar la comida, pero en realidad lo que quería era la nuestra (cosas de idiomas).
                                                                              De postureo en el Waterfront
Esta ciudad no dejaba de sorprendernos con sus inmensas subidas y bajadas (nada que envidiar a San Francisco), sus enormes edificios nos dejaron sedientos así que fuimos a probar un auténtico Starbucks (se fundó en Seattle). La tecnología inundaba el lugar, para entrar al baño ya no usan llaves sino códigos de números, así que con tanta tecnología quien se iba a imaginar que el baño no se cerraba solo, digamos que una amiga mientras estaba usándolo corroboró que al igual que en España si no hechas el pestillo pueden entrar al baño en el que tú estás.
El idioma no dejaba de ser anécdota ya que al no entender muy bien lo que nos decían contestábamos aquello que más se nos parecía; por ejemplo en una súper tienda de Victoria’s Secret nos preguntaron qué si podían ayudarnos a encontrar una sección a lo que contestamos SPAIN, la chica muerta de risa se dio cuenta de que no entendíamos y que lo mejor era dejarnos ir, nos dijo que si necesitábamos que nos midiésemos la buscásemos, y fuimos a visitar.
El centro comercial donde estaba Victoria’s Secret tenía un montón de tiendas y bares, y en una de ellas ofrecían su producto, tras cogerlo rápidamente le dije a uno de ellos, “no te lo bebas es crema”, lo miró detenidamente mientras todos le mirábamos y finalmente le dije que era broma, que era realmente té. Su cara fue un poema de “¿Y ahora qué hago con esto?”
                                                                        Cartel entrada Pike Place Market
De camino al autobús buscábamos unos noodles para cena, quería el mismo envase de comida para llevar que Sheldon Cooper, todos estaban cerrados, nuestra última esperanza estaba en el edificio de Columbia City. Allí miramos y no encontramos nada, aunque al ver que podíamos subir 76 plantas se nos olvidó un poco el hambre de cena que teníamos a las 6 pm/18:00 (para que nos entendamos todos). Buscamos el ascensor correcto y tras varis mareos debidos a la velocidad del ascensor llegamos a la planta 75 donde nos pedían 9 o 14 dolares por entrar (dependía si llevábamos o no el carnet universitario). No conformada con pagar tanto dinero convencí al resto del grupo en jugárnosla y subir al 76, “only for a members” es decir, súper VIP. Llegamos y corrimos a la ventana más cercana a ver las vistas hasta que oímos un HI! Y oh oh, pillados vuelta para abajo.
Aunque no nos dejaran disfrutar, ya tenemos planeado como vamos  entrar, cuando lo consigamos os cuento.

Finalmente cenamos un bocata (no noodles) y vuelta a casa. Un comienzo very excited!


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